Por: Lorena Albrecht y Facundo M. Bilvao Aranda
La globalización es un fenómeno que no sólo impacta en nuestra realidad económica y política, sino también en lo educacional. La denominada “globalización electrónica” acarreó el nacimiento de una verdadera sociedad de la información basada en la utilización de las nuevas tecnologías de la comunicación. Conozca los aspectos relevantes de este nuevo paradigma en la vida universitaria.
La globalización es un fenómeno que no sólo impacta en nuestra realidad económica y política, sino también en lo educacional. La denominada “globalización electrónica” acarreó el nacimiento de una verdadera sociedad de la información basada en la utilización de las nuevas tecnologías de la comunicación. Conozca los aspectos relevantes de este nuevo paradigma en la vida universitaria.
La Universidad tiene sus orígenes principio del siglo XIII en
Europa, fueron creadas para transmitir el conocimiento. En aquellos tiempos, la
universidad no generaba conocimientos útiles que sirviesen para resolver
problemas de la vida cotidiana, sino que estaba abocada a la organización de la
sociedad cristiana y la salvación de las almas.
Para cumplir con este objetivo, la enseñanza se dividía en
dos etapas. La primera se incorporaba al modo de razonamiento que se lograba
con el aprendizaje de las ¨Artes Libres¨. La segunda tenía tres opciones, para
seguir derecho, medicina o teología.
A fines del siglo XVIII y principios del XIX las
universidades comenzaron a desprenderse de la influencia de la Iglesia y a
experimentar procesos de transformación, subordinándose a las autoridades
civiles y adecuándose al desarrollo de la ciencia y las necesidades estatales,
comenzando así la enseñanza de nuevas disciplinas como Geografía, Física,
Matemáticas y Ciencias de la Administración.
La primera Universidad fundada en Argentina fue la de Córdoba,
organizada por los Jesuitas, fundada por el clero y centrada en los estudios
Teológicos hasta fines del siglo XVIII donde incorpora los estudios de Derecho
Civil. En 1821 se funda la segunda Universidad Argentina, la de Buenos Aires,
siendo distinta desde sus orígenes. Su enseñanza superior estaba destinada a
resolver los problemas que se presentan en una comunidad. A partir de 1860, con
la presidencia primero de Mitre y luego de Sarmiento, las universidades fueron
reorganizadas suprimiendo la enseñanza de la Teología e incluyendo la enseñanza
del Derecho, la Medicina y las Ciencias Exactas.
Con la reforma universitaria de 1918, movimiento que se
originó en Córdoba, quedo determinado que el gobierno de las casas de estudio
quedara en manos de los protagonistas de la vida académica: Profesores, Alumnos
y hasta en casos también los Graduados; permitiendo un proceso de modernización
sobre las estructuras curriculares y los planes de estudio. Pero todavía a ella
podían acceder una pequeña élite de clase alta y de algunos sectores de la
clase media.
Toda la comunidad educativa, comprendida por docentes,
alumnos, investigadores, profesionales y
funcionarios públicos, se ha visto obligada a cambiar la modalidad en la
que la universidad cumple su rol en la sociedad. Ello es así ya que después de la
gran transformación y democratización del sistema universitario que se produjo
en todo el mundo a partir de 1945 (al respecto, recomendamos al lector: Pablo Buchbinder, La
universidad: breve introducción a su evolución histórica), la
globalización electrónica, la proliferación de las nuevas tecnologías de la información y las
comunicaciones (TIC) y de la posibilidad de una actuación a distancia, han
significado una verdadera revolución educativa al posibilitar el acceso a la
educación de distintos sectores sociales que hace algunos años tenía serias
restricciones para poder cursar estudios universitarios.
A pesar de la
extendida crisis económico y la consecuente política de concentración de la
riqueza y exclusión social (o desafiliación social como prefiere llamarla Rossana
E. Ingaramo en “El entorno en el que se
desenvuelve la educación superior”), el caso de UNLVirtual aparece como una
nueva tendencia de inclusión cultural, al integrar y comprender a un gran
número de potenciales estudiantes universitarios que, hasta hace algunos años,
parecían excluidos del mundo universitario o, cuanto menos, con serios
inconvenientes para iniciar una carrera con fines de la formación su talento
humano.
Especialistas en estos tópicos como Javier Echeverría (Impacto Cultural, Social y Lingüístico de las
Nuevas Tecnologías de la Información y las Comunicaciones (TIC)), Sergio Ortega Santamaría y Juan Carlos Gacitúa
Araneda (Espacios
interactivos de comunicación y aprendizaje. La construcción de identidades), han estudiado en profundidad estas nuevas
perspectivas en la educación, abordando conceptos, tales como entorno telemático, y algunas de sus problemáticas futuras,
tales como el denominado colonialismo cultural y monolingüismo. En dichos
conceptos parece asentarse esta nueva propuesta educacional.
Por ello aquí es donde, además,
cobra especial relevancia la actuación de expertos en cuestiones informáticas y
sistémicas, ya que la simple especialización docente no resulta suficiente para
alcanzar al nuevo alumno universitario virtual. El desarrollo de nuevas
plataformas que permitan la interacción entre estudiantes con docentes y con
otros estudiantes resulta imprescindible. De allí que la inmersión en estas nuevas dimensiones propias de la
sociedad de la información y las comunicaciones han posibilitado y en cierta
manera obligado a la comunidad educativa a relacionarse más asiduamente a
herramientas tecnológicas otrora desconocidas. Esta práctica cada día más
generalizada y necesaria conlleva a mecanizar ciertos comportamientos y a desarrollar
nuevas habilidades y conocimientos de los cuales los protagonistas de este
nuevo escenario educativo no podrá prescindir. Conocimiento en computación, idiomas
y técnicas específicas en el manejo de ciertas herramientas resultan fundamentales
en este nuevo escenario globalizado.
Tengamos presente que, por
ejemplo, el actual cuerpo docente de la UNL (Originariamente denominada Universidad Provincial de Santa
Fe, creada en 1889 y luego transformada en 1919 en Universidad
Nacional del Litoral, después de un proceso complejo que se desató en 1912), fue formado con un esquema
tradicional de aprendizaje. En éste, el alumno contaba con días y horarios
específicos de cursado y de asistencia a clases, las cuales siempre eran presenciales.
Actualmente, el aprendizaje con nuevas tecnologías representa un gran cambio en
la manera con la que docentes y alumnos deberán afrontar sus propias
competencias. La presentación del contenido de los programas de estudio en plataformas
de fácil acceso y lectura sumado a una aptitud del estudiante virtual que le permita
organizar unilateralmente los tiempos necesarios dentro de su vida cotidiana
que le posibiliten un adecuado aprendizaje resultan los cambios más trascendentales
en cuanto a la modalidad de aprendizaje, sumado a la permanente interacción
entre estudiantes a través de estas mismas plataformas, lo cual genera un
efecto motivador, integrador y enriquecedor.
¿Será, entonces, que nos encontramos ante una nueva forma de
educación? Creemos que el contenido de cada carrera será en esencia el mismo,
solo que esta nueva comunidad de aprendizaje virtual debe contar con una previa
capacitación del alumnado tendiente a adiestrarlo suficientemente en el manejo
de las nuevas herramientas educativas. Aquí es donde se revela la importancia
de cursos introductorios o materias preliminares de adaptación y conocimiento
de estas nuevas plataformas.
Concluimos entonces que la globalización electrónica y el
actual entorno telemático llegaron a nuestras vidas y lo hicieron para quedarse
de manera definitiva. El uso de internet y el impacto del entorno telemático en
nuestras actividades cotidianas se expandió exponencialmente hasta llegar
también a la universidad.
Es en este nuevo contexto, en esta nueva universalidad
cultural, en donde UNL Virtual sentó las bases de una nueva manera de entender
la educación superior y la formación de profesionales.
El desafío estará en mantener el equilibrio de la
utilización de las nuevas herramientas tecnológicas con la calidad educativa.
Allí es donde la comunidad universitaria toda deberá ir forjando este nuevo
camino, pues la inserción de los países tercermundistas como el
nuestro en estos procesos de globalización educativa definirán el destino mismo
de la nación, ya que la expansión y la inserción en el mundo no se definirá
únicamente con el alza en la participación en el mercado mundial sino en la
comprensión acabada del desarrollo de las facultades humanas mediante la
integración de todos los miembros de la comunidad a través de las nuevas
tecnologías.
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